Comer bien fuera de casa, un sueño hecho realidad

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Comer bien fuera de casa, un sueño hecho realidad

Actualmente vivimos en una sociedad dónde la intensa jornada laboral conlleva que muchas personas tengan que comer fuera de casa diariamente, situación que ha provocado un empeoramiento progresivo de ciertos hábitos alimentarios y una de las causas principales de desequilibrio dietético.

Cada vez tenemos horarios más interminables, desplazamientos continuos, viajes, reuniones y, como consecuencia, nos vemos obligados a comer en horarios cambiantes y con escasez de tiempo. Estas comidas en restaurantes, bares, cafeterías o comedores laborales son con mayor frecuencia las causas de estos desequilibrios dietéticos. De hecho, según asegura un estudio de la Universidad de Cambridge, más del 90% de los platos principales que se venden en los restaurantes son excesivos en calorías, sodio, grasas y en particular, en grasas saturadas.

Por otro lado, como seres sociales que somos, necesitamos relacionarnos con otras personas y si es alrededor de una mesa, mejor. Por tanto, no sólo comemos fuera por motivos laborales sino que también lo hacemos por motivos de ocio.

En los casos en los que comemos más fuera de casa que dentro de ella, también es importante revisar la dieta que se sigue y optar por los alimentos que contribuyen a que ésta sea lo más equilibrada posible. De vez en cuando es bueno saltarse las normas, pero si nos queremos cuidar, a veces es muy difícil saber cómo hacerlo fuera de casa. Convertir en un hábito sano la obligación de comer fuera es posible si se atiende a una serie de pautas dietéticas:

  • Una de las pautas más cruciales es la elección del sitio. Elige un local que incluya alimentos frescos y variados, si es slowfood, eco, km0…mejor, ya que de esta manera tendremos opciones sanas y sabrosas más allá de la típica ensalada que nos ofrecen en la mayoría de cafeterías y restaurantes. Nosotros os lo dejamos bien fácil 😉
  • No comas rápido, disfruta de cada bocado y mastica bien. Ten en cuenta que la Organización Mundial de la Salud recomienda comer en un mínimo de 40 minutos.
  • Valora más la calidad que la cantidad, evitando así raciones superiores a las necesarias.
  • Escoge alimentos puros, saciantes y poco elaborados, cocina sencilla como una ensalada completa, un plato de legumbres, hummus con crudités, salteado de verduras, cereales integrales… Es importante evitar: salsas, rebozados, frituras, gratinados, bechamel, exceso de grasas y de refinados.
  • En cuanto a los postres, escoger fruta siempre que puedas y si esta opción no es posible, mejor pedir una infusión o café.
  • Al margen de los alimentos, también debemos tener especial cuidado con las bebidas, ya que los refrescos están cargados de azúcares añadidos poco saludables y con gran contenido calórico. Escoge agua siempre que puedas.

Debemos hacer especial hincapié en que una buena alimentación no sólo repercutirá positivamente en nuestra salud sino en el rendimiento en el trabajo. Para tener energía, ¡hay que comer bien!

Neus Elcacho, dietista integrativa y coach nutricional

www.neuselcacho.com

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