Comer sin ansiedad

Comer sin ansiedad

Comer sin ansiedad

Muchas veces no somos conscientes de que parte de lo que comemos lo hacemos con ansiedad. Esa bolsa de patatas chips que no podemos cerrar y dejar por la mitad, esa caja de bombones encima de la mesa después de la comida, ese croissant que nos pedimos con el café después de haber desayunado, esos frutos secos que empezamos a comer cuando estamos en el sofá… Seguro que alguna vez te ha pasado algo parecido.

Y es que en nuestra sociedad realmente ya no comemos por hambre, sino por necesidad emocional. Comemos para relacionarnos, para relajarnos, para celebrar; comemos por placer, entretenimiento, cariño o aprobación.

Y no está mal hacerlo, siempre y cuando no se convierta en una obsesión, sintamos remordimientos, sea muy regularmente, o los alimentos que consumamos no sean saludables.

Cuando ocurre alguno de estos casos, el problema seguramente estará en algún rinconcito de nuestro interior. Sentirnos bien con nosotros mismos es la base de la felicidad, y cuando comemos con ansiedad muchas veces lo hacemos para llenar “vacíos”.

Vivimos intentando contentar al entorno constantemente e intentando ser, también, como nosotros queremos. Y como nos damos cuenta de que no podemos agradar a todos, nos rechazamos, y entonces aparece la tristeza, la frustración y la culpabilidad.

Para encontrar nuestro equilibrio es necesario que nos empecemos a priorizar un poco más, que obtengamos más tiempo libre para cada uno, para hacer las cosas que más nos gustan.

Aceptarnos como uno es, trabajar la autoestima, con los defectos y con las virtudes, y no estar constantemente pendiente de qué opinarán los demás.

Hablad más, salid más; los amigos son, muchas veces, grandes psicólogos. Pedidles consejo, pasar más rato con ellos, y llevarlos a restaurantes saludables (como Amodo) para poder disfrutar sin remordimientos.

Mientras vamos haciendo un proceso de cambio, podemos ayudarnos con ciertos alimentos que nos pueden ir muy bien:

– El azafrán se ha visto que mejora los síntomas depresivos con la misma eficacia que la imipramina (un antidepresivo).

– La cúrcuma favorece la producción de neurotransmisores (serotonina, noradrenalina y dopamina), lo que ejerce un efecto beneficioso en casos de bajo estado de ánimo, desequilibrio emocional y depresión.

– El magnesio que puedes encontrar en legumbres y cereales integrales es un mineral que tiene una acción relajante neuromuscular y que es indispensable para sintetizar serotonina correctamente; tiene un efecto anti estrés. Así que si estás a dieta, no te olvides de ellos!

– Los alimentos fermentados como el chucrut, el quéfir, el miso o el té kombucha te proporcionan bacterias buenas para tus intestinos, favoreciendo la producción de serotonina.

Neus Elcacho. Dietista integrativa y coach nutricional www.neuselcacho.com

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