Inconvenientes del azúcar

Inconvenientes del azúcar

El azúcar más conocido es la sacarosa, el azúcar de mesa, el que se le añade normalmente al café, al yogur… Proviene de la remolacha o de la caña de fibra. Lo conocemos blanco, pero en realidad ese no es el azúcar real, es blanco porque está refinado, le han “limpiado” su cáscara, y con ella se han llevado la mayoría de sus nutrientes.

De lo que queda del azúcar real pues, es mayoritariamente energía. Sin embargo, no es una energía tan dulce como creemos, cada vez se descubren más inconvenientes o problemáticas al su consumo (en las últimas décadas ha aumentado considerablemente) porque está “oculto” en muchos alimentos envasados o preparados: zumos, postres, potitos, bollería, yogures, barritas, cereales de desayuno, galletas, madalenas, pizzas, embutidos, salsas…

Os recomendamos pues que empecéis a descartar aquellos alimentos que en su etiqueta tengan el azúcar como ingrediente, y así evitaremos, reduciremos o mejoraremos muchos de los grandes males de nuestra sociedad:

Sistema digestivo: el azúcar altera nuestra flora intestinal, ayudando a proliferar bacterias más putrefactivas y hongos. Unos intestinos en este estado acabarán estando más inflamados e irritados, y teniendo un papel crucial para defendernos de virus e infecciones.

En el sistema hormonal: Estudios científicos han comprobado que la elevación de la insulina como consecuencia de la ingesta de azúcares, aumenta las hormonas masculinas en la mujer y las bajan en el hombre, generando dificultad fértil en el hombre y problemáticas menstruales en la mujer, así como más problemas en la piel.

En el sistema nervioso: las constantes subidas y bajadas de energía física y mental generan un desgaste asociado a ansiedad, cansancio, poca paciencia, agresividad e ira, siendo más susceptibles los niños (perfil que a la vez más consume azúcar).

Cardiovascular: A no ser que estemos realizando ejercicio, el azúcar es una energía tan potente y rápida que la guardaremos fácilmente en forma de grasa. Además, molecularmente es similar a cualquier droga, es por eso que es tan adictivo. Cuando consumes alimentos con azúcar en tu día a día, cuesta mucho dejarlos. Cuando consigues superar ese “mono”, esa sensación de necesidad por lo dulce ya deja de existir.

El exceso de grasa puede acabar produciendo obesidad (el azúcar no llena, y los alimentos ricos en éste hacen que a la media hora ya tengamos hambre de nuevo), colesterol, triglicéridos, favorece la insulinoresistencia (diabetes) y agota el páncreas debido a las hipoglucemias reactivas.

Óseo-articular: la metabolización del azúcar en la sangre requiere ciertas vitaminas y minerales, que “roba” de la sangre y de los que podemos tener en los huesos, pudiendo generar una desmineralización y descalcificación problemática.

Neus Elcacho, dietista y coach nutricional www.neuselcacho.com

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